|
|
10月29日 Cita YouTube - NO TENÍAMOS SALIDA POR FANNY JEM WONG
NO TENÍAMOS SALIDA
Penas,
dolor, mentiras,
pueden tener muchos rostros....
Hubo tanta miseria alrededor,
no teníamos paraguas, ni salida...
Máscaras... Máscaras....
Solo fueron máscaras.
Al fin cayeron los velos.
Miro de reojo
el ojo que me cuida,
la verdad asoma
vestida de blanco.
Fanny Jem Wong
Lima Perú
26-10-2009
Nos
sentaremos pacientemente a esperar
veremos caer todas las mascaras….
Por lo menos, eso no se nos fue negado.
Jem
29-10-2009 
10月25日 Cita No quiero estar sin
ti
si tu no estas aquí,
me sobra el aire
no quiero estar así
si tu no estas la
gente se hace nadie
si tu no estas aquí..
no se
que diablos hago
amándote
si tu no estas aquí
sabrás
que dios no va
entender porque te vas
no quiero estar sin
ti
si tu no estas aquí,
me falta el sueño
no quiero andar así
latiendo un corazón
de amor sin dueño
si tu no estas aquí..
no se
que diablos hago
amándote
si tu no estas aquí,
sabrás
que dios no va a
entender porque te vas
derramare mis sueños
si algún día no te tengo
lo mas grande se hará
lo mas pequeño
paseare en un cielo
sin estrellas esta vez
tratando de entender
quien hizo un infierno el paraíso
no te vayas nunca
porque no puedo estar sin ti
si tu no estas aquí
me quema el aire
si tu no estas aquí..
no se
que diablos hago
amándote
si tu no estas aquí
sabrás
que dios no va a
entender porque te vas
si tu no estas aquí..
no se
que diablos hago
amándote
si tu no estas aquí
sabrás
que dios no va a
entender porque te vas
Si tu no estas
aquí.......
10月9日
Posted in Uncategorized con etiquetas AL JILGUERO NEGRO DE LA CANCIÓN PERUANA, ALMA, AUSENCIA, CANCIÓN CRIOLLA, CORAZÓN, DOLOR, EMOCIÓN, EN MEMORIA DE ARTURO “ZAMBO” CAVERO, JARANERO, JEMWONG, LA VOZ DEL PERÚ, LLANTO, PERÚ, POESÍA PERÚ, SENTIMIENTOS, Y ME LLAMO PERÚ on Octubre 9, 2009 by fannyjemwong


AL JILGUERO NEGRO DE LA CANCIÓN PERUANA (EN MEMORIA DE ARTURO “ZAMBO” CAVERO)
Que el cielo abra sus enormes puertas
El jilguero negro, no necesita tocarlas.
En sus manos lleva la paz compungida
De una nación que lo añora.
Que el cielo reciba esta fría mañana
Cuando repiquen todas las campanas
Y se oculte el sol avergonzado
Al criollo de corazón ardiente y jaranero
Al "Tuta" de "Banderitas Blancas"
A la voz que es y será eterno y poderoso himno
Descansa en paz alma fuerte, jaranera y valiente
Porque tú eres Perú
Fanny Jem Wong
Lima Perú
09-10-2009


video SARA BRIGHTMAN and ANDREA BOCELLI Time to say goodbye 1995
REGALO DE GIRO 08-10-2009TIME TO SAY GOODBYE
Ella:
Quando sono sola----------------->Cuando estoy sola sogno allorizzonte-------------->sueño en el horizonte e mancan le parole,-------------->y me faltan palabras, si lo so che non cè luce-------->sabes que no hay luz in una stanza quando manca il sole,-->en mi habitación cuando el sol se va, se non ci sei tu con me, con me.--->si no estás conmigo, conmigo.
Su le finestre------------------->En la ventana mostra a tutti il mio cuore------>muestro a todos mi corazón, che hai accesso,----------------->tú puedes entrar chiudi dentro me----------------->apagar dentro de mí la luce che---------------------->la luz hai incontrato per strada.------->que viene de la calle.
-Time to say goodbye-,----------->-Es hora de decir adiós-, paesi che non ho mai------------->países que nunca veduto e vissuto con te,--------->he visto y vivido contigo, adesso sì li vivrò--------------->sí que los viviré ahora con te partirò------------------->contigo partiré su navi per mari----------------->en los buques de mar che, io lo so,------------------->yo sé que no, no, non esistono più,-------->no, no, ya no existen, -its time to say goodbye-.------>-es el momento de decir adiós-.
Él:
Quando sei lontana--------------->Cuando estás ausente sogno allorizzonte-------------->sueño en el horizonte e mancan le parole,-------------->y me faltan palabras e io si lo so-------------------->y sé que che sei con me, con me,---------->estás conmigo, conmigo, tu mia luna tu sei qui con me,--->tú luna mía estás aquí conmigo, mio sole tu sei qui con me,------>mi sol está aquí conmigo, con me, con me, con me.---------->conmigo, conmigo, conmigo.
-Time to say goodbye-,----------->-Es hora de decir adiós-, paesi che non ho mai------------->países que nunca veduto e vissuto con te,--------->he visto y vivido contigo, adesso sì li vivrò--------------->sí que los viviré ahora con te partirò------------------->contigo partiré su navi per mari----------------->en los buques de mar che, io lo so,------------------->yo sé que no, no, non esistono più.-------->no, no, ya no existen.
Juntos:
Con te io li rivivrò---------------->Contigo voy a vivir con te partirò---------------------->contigo partiré su navi per mari-------------------->en los buques de mar che, io lo so,---------------------->yo sé que no, no, non esistono più,----------->no, no , ya no existen, con te io li rivivrò---------------->contigo reviviré, con te partirò.--------------------->partiré contigo.
Io con te.-------------------------->Estoy contigo.
10月8日 TUS MANOS POR PABLO NERUDA
REGALO DE GIRO 08-10-2009
 TUS MANOS
Cuando tus manos salen, y amor, hacia las mías, qué me traen volando? Por qué se detuvieron en mi boca, de pronto, por qué las reconozco como si entonces antes, las hubiera tocado, como si antes de ser hubieran recorrido mi frente, mi cintura?
Su suavidad venía volando sobre el tiempo, sobre el mar, sobre el humo, sobre la primavera, y cuando tú pusiste tus manos en mi pecho, reconocí esas alas de paloma dorada, reconocí esa greda y ese color de trigo.
Los años de mi vida yo caminé buscándolas. Subí las escaleras, crucé los arrecifes, me llevaron los trenes, las aguas me trajeron, y en la piel de las uvas me pareció tocarte. La madera de pronto me trajo tu contacto, la almendra me anunciaba tu suavidad secreta, hasta que se cerraron tus manos en mi pecho y allí como dos alas terminaron su viaje.PABLO NERUDA
Thursday, October 08, 2009
 SEMINARIO INTERNACIONAL “CÁNCER Y ESTRÉS: MANEJO DEL ESTRÉS CRÓNICO EN PSICO-ONCOLOGÍA Y AVANCES EN PSICONEUROINMUNOLOGÍA” Lima, Octubre 8 de 2009 Estimados y estimadas colegas: Saludándoles
cordialmente, les agradecemos su interés en ser partícipe del SEMINARIO
INTERNACIONAL “CÁNCER Y ESTRÉS: MANEJO DEL ESTRÉS CRÓNICO EN
PSICO-ONCOLOGÍA Y AVANCES EN PSICONEUROINMUNOLOGÍA” organizado por la
Facultad de Psicología y Ciencias Sociales y que tendrá a su cargo el
PHD Manolete Moscoso, reconocido especialista en el área,
psicoterapeuta y profesor de la South Florida University (USA). En
vista de la demanda para participar en este evento académico que,
creemos firmemente, contribuirá a perfeccionar el conocimiento de la
comunidad psicológica en esta novísima área de nuestra ciencia, y a
propuesta del Dr. Jaime Aliaga Tovar, Coordinador del Evento, es que la
inversión a realizar por los psicólogos y por los profesionales de las
ciencias de la salud, ha quedado fijada en S/ 60.00 nuevos soles,
recibiendo además un certificado de asistencia, un CD con las
diapositivas del Seminario, una carpeta con material de escritorio y un
pequeño refrigerio. El Seminario se efectuará en el Auditorio Raimondi
(Cuadra nueve de la Av. Arequipa) sede del Instituto Italiano de
Cultura, siendo la fechas el viernes 9 de octubre de horas 5.00 a 9.00
pm. y el sábado 10 de octubre de 8.30 a 1.00 pm. El viernes 9 sugerimos
asistir a las 4.00 pm. para la inscripción y/o recepción del material y
conveniente ubicación en el Auditorio.Asimismo, tenemos el
agrado de hacerles saber que nuestra Facultad está organizando el VI
Congreso de Profesionales y Estudiantes de Psicología que con la
presencia de veinte (20) conferencistas invitados, se realizará entre
los días 18 a 20 de noviembre, por lo que les invitamos a colaborar con
vuestras ponencias y vasta experiencia profesional; el teléfono de
contacto es el 433-1615, 433-2795 anexo 3318. Si desearán concurrir al
Congreso pueden añadir S/. 20.00 nuevos soles a su inscripción al
Seminario Internacional haciendo un único total de Ochenta nuevos soles
con lo cual quedarían inscritos en ambos eventos, cada uno de ellos con
su propia certificación y material. Agradeciéndoles por vuestra deferencia, Dra. Graciela Villegas García Decana
10月4日
Posted in ARTÍCULOS , ENSAYOS Y OTROS TEMAS DE INTERÉS, HOMENAJES Y DEDICATORIAS, LAS COSAS QUE DISFRUTO, POETAS CONSAGRADOS, TEMAS DE INTERÉS con etiquetas AMOR, JEMWONG, Matilde Urrutia, Pablo Neruda, Paseo Neruda, poeta chileno, Una historia de amor clandestino on Octubre 4, 2009 by fannyjemwong

Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Atlántida. Una historia de amor clandestino
En
Uruguay existe un museo en la casa que Pablo Neruda solía pasar sus
vacaciones junto a Matilde Urrutia cuando aún no estaban casados. Una
colección de fotos y varios objetos personales recuerdan el paso del
gran poeta chileno por las costas del Río de la Plata.
Por Gustavo Laborde, corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, Montevideo, Uruguay.
Atlántida,
un pequeño balneario del Río de la Plata, situado a 40 kilómetros de
Montevideo, fue el refugio de una clandestina historia de amor. Con el
apacible mar como testigo y los silenciosos bosques de pinos como
cómplices, el poeta Pablo Neruda y su entonces amante y posterior
esposa Matilde Urrutia vivieron allí un pasión tan secreta como
intensa. La casa que albergó a los amantes fue convertida en un museo
llamado Paseo Neruda, en homenaje al gran poeta chileno.
Se
trata de una hermosa mansión de tres pisos, estilo Liberty, situada
sobre la orilla del mar -desde donde se pueden ver espectaculares
puestas de sol- y adornada con varios objetos que fueron propiedad del
poeta, así como otros que lo recuerdan. El público que lo visita puede
recorrer las salas superiores, recreadas tal como estaban cuando las
habitaban Pablo Neruda y Matilde Urrutia. Una hermosa chalina,
tenedores de hueso, muebles, un extenso epistolario, objetos varios y
hasta un tierno herbario que la pareja fue haciendo poco a poco con la
flora del lugar. Todos estos elementos dan cuenta de que Neruda no sólo
escribía poesía, sino que vivía poéticamente. Además de sus
pertenencias, Paseo Neruda exhibe una formidable colección de retratos
que la fotógrafa argentina Sara Facio le tomó al chileno. El museo
también alberga, en las habitaciones de planta inferior, una cafetería
y restaurante para que los que hasta allí lleguen puedan regalarse
algún placer al paladar, algo de lo que Neruda no se privaba en
absoluto.
Neruda
mantuvo una relación muy estrecha con Uruguay. En su juventud
experimentó gran interés y declarada influencia por el poeta uruguayo
Carlos Sabat Ercasty. Pero su relación con este país fue, sobre todo,
de índole afectiva. Uno de sus mejores amigos uruguayos fue el
arquitecto y cineasta Alberto Mántaras. Esa amistad nació en 1952
durante la travesía en un barco que zarpó del puerto francés de Cannes
y que tenía por destino a Montevideo y luego Buenos Aires. Neruda
viajaba junto a Matilde Urrutia con la intención de pasar una temporada
junto a ella en Atlántida, pero el encuentro se vio aplazado. Al llegar
a Montevideo, el poeta se encontró con que una delegación llegada desde
Chile lo estaba esperando en el puerto para saludarlo. Como hasta ese
entonces su relación con Matilde Urrutia era clandestina (Neruda
todavía estaba casado con Delia del Carril) ella, para disolver
cualquier sospecha, debió seguir viaje hasta Buenos Aires. Su amigo
Alberto Mántaras y su esposa Olga dieron amparo a esa relación. Cuando
finalmente el poeta se separó de Delia del Carril para casarse con
Matilde, el matrimonio uruguayo recibió una carta invitándolos a la
boda en Isla Negra: “Los esperamos a ustedes como testigos, hermanos y
cómplices”, les escribió.
Atlántida
se incorporó al universo poético de Neruda bajo la forma de un
anagrama. En sus versos nombra al lugar de sus pasiones como Datitla.
Una vez Neruda viajó desde Finlandia y la Unión Soviética hasta este
pequeño balneario de la costa uruguaya para encontrarse con Matilde.
Estos versos fueron escritos en aquella oportunidad.
“Y
cuando/ de regreso/ brilló tu boca bajo los pinares/ de Datitla y
arriba/ silbaron, crepitaron/ y cantaron/ extravagantes/ pájaros/ bajo
la luna de Montevideo, entonces/ a tu amor he regresado/ a la alegría
de tus anchos ojos;/ bajé, toqué la tierra/ amándote y amando/ mi viaje
venturoso”
Pero
estos no son los únicos versos que Neruda le dedicó a parajes
uruguayos; en su poesía también se mencionan el balneario Punta del
Este, Montevideo y hasta el característico puente ondulante de la Barra
de Maldonado (”entre agua y aire brilla el puente curvo/ entre verde y
azul las curvaturas).
En el Museo Paseo Neruda también se conservan tres cortometrajes
inéditos en los que participa Pablo Neruda como actor, que fueron
dirigidos por su amigo uruguayo, Alberto Mántaras. Y hablando de
películas, hay una anécdota que involucra a ambos amigos y que parece
salida de una novela. Neruda, cuyo afecto a la buena comida y la buena
bebida ha sido siempre resaltado, había introducido en Montevideo un
cóctel de su invención, llamado Nikolasa, al que le atribuía
propiedades vigorizantes. El trago no es muy difícil de preparar. Se
necesita un buen cognac, gajos no muy gruesos de limón y un recipiente
con azúcar. Neruda recomendaba que se exprimiese el gajo de limón, se
lo frotara en el azúcar, se lo llevara a la boca y allí se lo triturara
para recién después darle un abundante sorbo al cognac. El particular
tónico fue probado por el narrador uruguayo y amigo de Neruda, Alfredo
Gravina, durante una reunión. Los invitados no olvidaron la escena.
Luego de tragar el brebaje se vio al hombre gritar y saltar enfurecido,
correr en todas direcciones y hacer todo tipo de ademanes. Dicen que la
calma no le llegó ni siquiera cuando terminó de trepar un árbol que
había en las inmediaciones.OEI
FUENTE :http://www.oei.org.co/sii/entrega9/art05.htm
- LA REINA
-
- Yo te he nombrado reina.
- Hay más altas que tú, más altas.
- Hay más puras que tú, más puras.
- Hay más bellas que tú, hay más bellas.
- Pero tú eres la reina.
- Cuando vas por las calles
- nadie te reconoce.
- Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira
- la alfombra de oro rojo
- que pisas donde pasas,
- la alfombra que no existe.
-
- Y cuando asomas
- suenan todos los ríos
- en mi cuerpo, sacuden
- el cielo las campanas,
- y un himno llena el mundo.
-
- Sólo tú y Yo,
- sólo tú y yo, amor mío,
lo escuchamos.
-
-

10月3日
Posted in MÚSICA VIDEOS, SENTIMIENTOS con etiquetas AMOR, CHAMPAÑA, FESTÍN, HOTEL CALIFORNIA, MATAR LA BESTIA, MOMENTO, RECUERDO, VIBRACIONES on Octubre 4, 2009 by fannyjemwong

HOTEL CALIFORNIA
EN UNA AUTOPISTA DESIERTA Y OSCURA
VIENTO FRESCO EN MI CABELLO
CÁLIDO OLOR DE COLITAS [EL CABELLO DE ELLA]
LEVANTÁNDOSE A TRAVÉS DEL AIRE
MÁS ADELANTE EN LA DISTANCIA
VÍ UNA LUZ BRILLANTE
MI CABEZA SE PONÍA PESADA, Y MI VISTA OSCURECÍA
TENÍA QUE PARAR POR LA NOCHE
ALLÁ ELLA SE PARÓ EN LA ENTRADA
ESCUCHÉ LA CAMPANILLA [PARA LLAMAR AL SERVICIO?]
Y ESTABA PENSANDO PARA MIS ADENTROS
ESTO PODRÍA SER EL CIELO O EL INFIERNO
LUEGO ELLA PRENDIÓ UNA VELA
Y ME MOSTRÓ EL CAMINO
HABÍA VOCES POR EL CORREDOR
CREÍ QUE LAS ESCUCHÉ DECIR
BIENVENIDOS AL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ HERMOSO LUGAR
(QUÉ HERMOSO LUGAR)
QUÉ HERMOSA FACHADA
LLENO DE CUARTOS EN EL HOTEL CALIFORNIA
EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO
(EN CUALQUIER ÉPOCA DEL AÑO)
PUEDES ENCONTRARLO AQUÍ
ELLA SE ENLOQUECIÓ
CONSIGUIÓ EL MERCEDEZ BENZ®
CONSIGUIÓ MUCHOS CHICOS BONITOS
A LOS QUE LLAMÓ “AMIGOS”
CÓMO ELLOS BAILAN EN EL PATIO
DULCE SUDOR DE VERANO
Letras4U.com » letras traducidas al español
ALGUNOS BAILAN PARA RECORDAR
ALGUNOS BAILAN PARA OLVIDAR
ENTONCES LLAMÉ AL CAPITÁN
POR FAVOR TRÁIGAME MI VINO, Y EL DIJO
NOSOTROS NO HEMOS TENIDO ESE LICOR DESDE 1969
Y TODAVÍA ESAS VOCES LLAMAN DESDE LO LEJOS
TE DESPIERTAN EN LA MITAD DE LA NOCHE
SOLO PARA ESCUCHARLAS DECIR
BIENVENIDOS AL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ LUGAR TAN ENCANTADOR
(QUÉ LUGAR TAN ENCANTADOR)
QUÉ HERMOSA FACHADA
ELLOS LO ESTÁN VIVIENDO EN EL HOTEL CALIFORNIA
QUÉ AGRADABLE SORPRESA
(QUÉ AGRADABLE SORPRESA)
TRAE TUS EXCUSAS
[ALIBIES SON LAS PRUEBAS DE QUE UNO NO ESTUVO
EN LA ESCENA DEL CRIMEN CUANDO FUE COMETIDO]
ESPEJOS EN EL TECHO
DIBUJO[?] DE CHAMPAÑA EN HIELO, Y ELLA DIJO
NOSOTROS AQUÍ SOMOS VÍCTIMAS
DE NUESTRO PROPIO INVENTO
Y EN LA RECÁMARA DEL MAESTRO
ELLOS SE REUNIERON PARA EL FESTÍN
LA CORTABAN CON SUS CUCHILLOS DE ACERO
PERO SIMPLEMENTE NO PODÍAN MATAR LA BESTIA LO ÚLTIMO QUE RECUERDO ESTABA CORRIENDO HACIA LA PUERTA TENÍA QUE ENCONTRAR EL PASADIZO HACIA EL LUGAR DONDE ESTABA ANTES ´RELÁJESE´, DIJO EL HOMBRE DE LA NOCHE ESTAMOS PROGRAMADOS PARA RECIBIR PUEDES INTENTAR EN EL MOMENTO QUE QUIERAS PERO NUNCA TE PODRÁS IR
"ERES Y SERÁS POR SIEMPRE REPETICIÓN INAGOTABLE SOBRE MI PIEL" JEM WONG 30-09-2009

10月2日
III


Raíz salvaje
Me ha quedado clavada en los ojos
la visión de ese carro de trigo
que cruzó rechinante y pesado
sembrando de espigas el recto camino.
¡No pretendas ahora que ría!
¡Tu no sabes en qué hondos recuerdos
estoy abstraída!
Desde el fondo del alma me sube
un sabor de pitanga a los labios.
Tiene aún mi epidermis morena
no sé que fragancias de trigo emparvado.
¡Ay, quisiera llevarte conmigo
a dormir una noche en el campo
y en tus brazos pasar hasta el día
bajo el techo alocado de un árbol!
Soy la misma muchacha salvaje
que hace años trajiste a tu lado.

Rebelde
Caronte: yo seré un escándalo en tu barca.
Mientras las otras sombras recen, giman o lloren,
y bajo tus miradas de siniestro patriarca
las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,
Yo iré como una alondra cantando por el río
y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
como una azul linterna que alumbrara en el viaje.
Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros
que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.
Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
cuando quieras dejarme a la orilla del río
me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.

Regreso
¿En qué silente cinturón de espuma
se oculta ahora la promesa yerta?
¿Tras de qué muro o entornada puerta
gime mi mundo?
¿Qué hora, qué mañana entre tumultos
de sol y risa, ya de cara al gozo,
me traerá su jazmín más primoroso
con la sortija mágica del rumbo?
Se quemó mi laurel entre la fiebre,
la palma fiel perdió su airón de fuego.
Ya sólo soy raíz, rígido ruego,
vástago de espiral lenta y endeble.
Pero yo me he de alzar del pudridero,
volveré a mi esplendor de carne y canto,
blanca y bruñida por mi propio llanto,
viva, de nuevo.

Reconquista
No sé de donde regresó el anhelo
De volver a cantar como en el tiempo
en que tenía entre mi puño el cielo
Y con una perla azul el pensamiento.
De una enlutada nube, la centella,
Súbito pez, hendió la noche cálida
Y en mí se abrió de nuevo la crisálida
Del verso alado y su bruñida estrella.
Ahora ya es el hino centelleante
Que alza hasta Dios la ofrenda poderosa
De su bruñida lanza de diamante.
Unidad de la luz sobre la rosa.
Y otra vez la conquista alucinante
De la eterna poesía victoriosa.

Salvaje
Bebo el agua limpia y clara del arroyo y vago por los campos teniendo por apoyo un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido.
Así paso los días, morena y descuidada,
sobre la suave alfombra de la grama aromada.
Comiendo de la carne jugosa de las fresas
o en busca de fragantes racimos de frambuesas.
Mi cuerpo está impregnado del aroma ardoroso
de los pastos maduros. Mi cabello sombroso
esparce, al destrenzarlo, olor a sol y a heno,
a savia, a yerbabuena y a flores de centeno.
¡Soy libre, sana, alegre, juvenil y morena,
cual si fuera la diosa del trigo y de la avena!
¡Soy casta como Diana
y huelo a hierba clara nacida en la mañana!

¿Sueño?
¡Beso que ha mordido mi carne y mi boca con su mordedura que hasta el alma toca! ¡Beso que me sorbe lentamente vida como una incurable y ardorosa herida!
¡Fuego que me quema sin mostrar la llama y que a todas horas por más fuego clama! ¿Fue una boca bruja o un labio hechizado el que con su beso mi alma ha llagado?
¿Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó el que entre sus labios mi alma estrujó? Calzaré sandalias de bronce e iré
a donde esté el mago que cura me dé. ¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida que por ella en fuga se me va la vida!

Supremo triunfo
Estoy ahora impregnada toda yo de dulzura. Desde que me besaste, toda yo soy amor. Y en la vida y la muerte, en lecho y sepultura, ya no seré otra cosa que amor, amor, amor....
En la carne y el alma, en la sombra y los huesos, ya no tendré más nunca otro olor y sabor, que el sabor y el perfume que he absorbido a tus besos; me has dado una fragancia, tersa y viva, de flor.
Hasta el último átomo de mi piel es aroma, ¡oh mortal podredumbre, te he vencido talvez! Eres mi hermano , ¡Oh lirio! Eres mi hermana ¡oh poma! Desde que él me besara, rosa mi cuerpo es.

Te doy mi alma desnuda...
Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.
Desnuda como el puro impudor
de un fruto, de una estrella o una flor;
de todas esas cosas que tienen la infinita
serenidad de Eva antes de ser maldita.
De todas esas cosas,
frutos, astros y rosas.
Que no sienten vergüenza del sexo sin celajes
y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.
¡Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena
que tuviera una intensa blancura de azucena!
¡Desnuda, y toda abierta de par en par
por el ansia de amar!

«Toilette» suprema
Bajo el encanto sombrío
de la tarde de tormenta
hay trazos de luz violenta
en la amatista del río.
Y siento la tentación
de hundir mi cuerpo en la oscura
agua quieta que fulgura
bajo el cielo de crespón.
Intensa coquetería
del contraste con la onda
que hará mi carne más blonda
entre su gasa sombría.
Rara y divina «toalé«
que en la penumbra amatista
dará una gracia imprevista
a mi cuerpo rosa-té.
Ninguna tela más bella
En su pliegue ha de envolverme.
¡Nunca tornarás a verme
Con tal blancura de estrella!
Jamás caprichoso azar
ha dado, a ninguna amante,
un lecho más fulgurante
bajo el amado mirar.
Deja que el río me vista
con sus largos pliegues lilas,
y guarda en tus dos pupilas,
junto al fondo de amatista,
la visión loca y suprema
de mi cuerpo embellecido
por el oscuro vestido
y la sombría diadema.

Vida aldeana
Iremos por los campos, de la mano,
a través de los bosques y los trigos,
entre rebaños cándidos y amigos,
sobre la verde placidez del llano,
para comer el fruto dulce y sano
de las rústicas vides y los higos
que coronan las tunas. Como amigos
partiremos el pan, la leche, el grano.
Y en las mágicas noches estrelladas,
bajo la calma azul, entrelazadas
las manos, y los labios temblorosos,
renovaremos nuestro muerto idilio,
y será como un verso de Virgilio
vivido ante los astros luminosos.

II

Fusión
Mi alma en torno a tu alma se ha hecho un nudo apretado y sombrío.
Cada vuelta del lazo sobre humano se hace raíz, para afianzarse hondo, y es un abrazo inacabable y largo que ni la muerte romperá. ¿No sientes cómo me nutro de tu misma sombra?
Mi raíz se ha trenzado a tus raíces y cuando quieras desatar el nudo, sentirás que te duele en carne viva y que en mi herida brota sangre tuya.!
Y con tus manos curarás la llaga ¡y ceñirás más apretado el nudo!

Hora morada
¿Qué azul me queda?
¿En qué oro y en qué rosa me detengo,
qué dicha se hace miel entre mi boca
o qué río me canta frente al pecho?
Es la hora de la hiel, la hora morada
en que el pasado, como un fruto acedo,
sólo me da su raso deslucido
y una confusa sensación de miedo.
Se me acerca la tierra del descanso
final, bajo los árboles erectos,
los cipreses aquellos que he cantado
y veo ahora en guardia de los muertos.
Amé, ay Dios, amé a hombres y bestias
y sólo tengo la lealtad del perro
que aún vigila a mi lado mis insomnios
con sus ojos tan dulces y tan buenos.

Implacable
Y te di el olor de todas mis dalias y nardos en flor.
Y te di el tesoro, de las ondas minas de mis sueños de oro.
Y te di la miel, del panal moreno que finge mi piel.
¡Y todo te di! Y como una fuente generosa y viva para tu alma fui.
¡Y tú, dios de piedra entre cuyas manos ni la yedra medra;
y tú, dios de hierro, ante cuyas plantas velé como un perro,
desdeñaste el oro, la miel y el olor. ¡ Y ahora retornas, mendigo de amor,
a buscar las dalias, a implorar el oro, a pedir de nuevo todo aquel tesoro!
Oye, pordiosero: ahora que tú quieres es que yo no quiero.
Si el rosal florece, es ya para otro que en capullos crece.
Vete, dios de piedra, sin fuentes, sin dalias, sin mieles, sin yedra, igual que una estatua, a quien Dios bajara del plinto, por fatua.
¡Vete, dios de hierro, que junto a otras plantas se ha tendido el perro!

La cita
Me he ceñido toda con un manto negro. Estoy toda pálida, la mirada extática. Y en los ojos tengo partida una estrella. ¡Dos triángulos rojos en mi faz hierática!
Ya ves que no luzco siquiera una joya, ni un lazo rosado, ni un ramo de dalias. Y hasta me he quitado las hebillas ricas de las correhuelas de mis dos sandalias.
Mas soy esta noche, sin oros ni sedas, esbelta y morena como un lirio vivo. Y estoy toda ungida de esencias de nardos, y soy toda suave bajo el manto esquivo.
Y en mi boca pálida florece ya el trémulo clavel de mi beso que aguarda tu boca. Y a mis manos largas se enrosca el deseo como una invisible serpentina loca.
¡Descíñeme, amante! ¡Descíñeme, amante! Bajo tu mirada surgiré como una estatua vibrante sobre un plinto negro hasta el que se arrastra, como un can, la luna.

La enredadera
Por el molino del huerto
asciende una enredadera.
El esqueleto de hierro
va a tener un chal de seda
ahora verde, azul más tarde
cuando llegue el mes de Enero
y se abran las campanillas
como puñados de cielo.
Alma mía: ¡quién pudiera
Vestirte de enredadera!

La espera
¡Oh lino, madura, que quiero tejer
sábanas del lecho donde dormirá
mi amante, que pronto, pronto tornará
(Con la primavera tiene que volver.)
¡Oh rosa, tu prieto capullo despliega!
Has de ser el pomo que arome su estancia.
Concentra colores, recoge fragancia,
dilata tus poros, que mi amante llega.
Trabaré con grillo de oro sus piernas,
cadenas livianas del más limpio acero,
encargué con prisa, con prisa al herrero
Amor, que las hace brillantes y eternas.
Y sembré amapolas en toda la huerta.
¡Que nunca recuerde caminos ni sendas!
Fatiga: en sus nervios aprieta tus vendas.
Molicie: sé el perro que guarde la puerta.

La higuera
Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.
En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,
limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.
En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
de apretados capullos se viste...
Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
"Es la higuera el mas bello
de los árboles todos del huerto".
Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Que dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!
Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
"Hoy a mí me dijeron hermosa".

La hora
Tómame ahora que aún es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano. Tómame ahora que aún es sombría esta taciturna cabellera mía.
Ahora , que tengo la carne olorosa, y los ojos limpios y la piel de rosa. Ahora que calza mi planta ligera la sandalia viva de la primavera
Ahora que en mis labios repica la risa como una campana sacudida a prisa. Después...¡oh, yo sé que nada de eso más tarde tendré!
Que entonces inútil será tu deseo como ofrenda puesta sobre un mausoleo. ¡Tómame ahora que aún es temprano y que tengo rica de nardos la mano!
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca y se vuelva mustia la corola fresca. hoy, y no mañana. Oh amante, ¿no ves que la enredadera crecerá ciprés?
La inquietud fugaz
He mordido manzanas y he besado tus labios. Me he abrazado a los pinos olorosos y negros. Hundí, inquieta, mis manos en el agua que corre. He huroneado en la selva milenaria de cedros que cruza la pradera como una serpie grave, y he corrido por todos los pedrosos caminos que ciñen como fajas la ventruda montaña.
¡Oh amado, no te irrites por mi inquietud sin tregua! ¡Oh amado, no me riñas porque cante y me ría! Ha de llegar un día en que he de estarme quieta, ¡ay, por siempre, por siempre! con las manos cruzadas y apagados los ojos; con los oídos sordos y con la boca muda, y los pies andariegos en reposo perpetuo sobre la tierra negra. ¡Y estará roto el vaso de cristal de mi risa En la grieta obstinada de mis labios cerrados!
Entonces, aunque digas: -¡Anda!, ya no andaré. Y aunque me digas: -¡Canta!, no volveré a cantar. Me iré desmenuzando en quietud y en silencio bajo la tierra negra, mientras encima mío se oirá zumbar la vida como una abeja ebria.
¡Oh, déjame que guste el dulzor del momento fugitivo e inquieto!
¡Oh, deja que la rosa desnuda de mi boca se te oprima a los labios!
Después será ceniza sobre la tierra negra.

La pequeña llama
Yo siento por la luz un amor de salvaje.
Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge;
¿no será, cada lumbre, un cáliz que recoge
el calor de las almas que pasan en su viaje?
Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas,
lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rojas: espíritus de rosas.
Yo respeto y adoro la luz como si fuera
una cosa que vive, que siente, que medita,
un ser que nos contempla transformado en hoguera.
Así, cuando yo muera, he de ser a tu lado
una pequeña llama de dulzura infinita
para tus largas noches de amante desolado.

La promesa
¡Todo el oro del mundo parecía diluido en la tarde luminosa! Apenas un crepúsculo de rosa la copa de los árboles teñía.
Un imprevisto amor, mi mano unía a tu mano, morena y temblorosa. ¡Éramos Booz y Ruth ante la hermosa era que circundaba la alquería!
-¿Me amarás?- murmuraste. Lenta y grave vibró en mis labios la promesa suave de la dulce, la amable moabita.
Y fue como un ¡amén! en ese instante el toque de oración que alzó vibrante la rítmica campana de la ermita.

La sed
Tu beso fue en mis labios de un dulzor refrescante. Sensación de agua viva y moras negras me dio tu boca amante.
Cansada me acosté sobre los pastos con tu brazo tendido, por apoyo. Y me cayó tu beso entre los labios, como un fruto maduro de la selva o un lavado guijarro del arroyo.
Tengo sed otra vez, amado mío. Dame tu beso fresco tal como una piedrezuela del río.

La tarde
He bebido del chorro cándido de la fuente. Traigo los labios frescos y la cara mojada. Mi boca hoy tiene toda la estupenda dulzura de una rosa jugosa, nueva y recién cortada.
El cielo ostenta una limpidez de diamante. Estoy ebria de tarde, de viento y primavera. ¿No sientes en mis trenzas olor a trigo ondeante? ¿No me hallas hoy flexible como una enredadera?
Elástica de gozo como un gamo he corrido por todos los ceñudos senderos de la sierra. Y el galgo cazador que es mI guía, rendido, se ha acostado a mis pies, largo a largo, en la tierra.
¡Ah, qué inmensa fatiga me derriba en la grama Y abate en tus rodillas mi cabeza morena, mientras que de una iglesia campesina y lejana nos llega un lento y grave llamado de novena!

Lacería
No codicies mi boca. Mi boca es de ceniza
y es un hueco sonido de campanas mi risa.
No me oprimas las manos. Son de polvo mis manos,
y al estrecharlas tocas comida de gusanos.
No trences mis cabellos. Mis cabellos son tierra
con la que han de nutrirse las plantas de la sierra.
No acaricies mis senos. Son de greda los senos
que te empeñas en ver como lirios morenos.
¿Y aún me quieres, amado? ¿Y aún mi cuerpo pretendes
y, largas de deseo, las manos a mí tiendes?
¿Aún codicias, amado, la carne mentirosa
que es ceniza y se cubre de apariencias de rosa?
Bien, tómame. ¡Oh laceria!
¡Polvo que busca al polvo sin sentir su miseria!

Las cuatro alas de abeja
He vuelto de la cita con cuatro alas de abejas
prendidas en los labios. Cuatro alas de abejas
doradas y bermejas.
Milagro como el de la barba de Dionisos,
el dios de acento dulce! La barba de Dionisos
que tenía cuatro alas de abeja en vez de rizos.
Tus labios en mis labios derramaron su miel
y brotaron las alas. Derramaron su miel
y tuve las dulzuras de un panal en la piel.
No riáis. Las cuatro alas de abeja no se ven.
Mas las siento en la boca. Las alas no se ven,
mas a veces, ¡prodigio!, vibran hasta en mi sien.
Y más adentro aún. Las dulces alas vibran
hasta en mi corazón. Las dulces alas vibran
y a mi alma de toda angustia y pena libran.
Mas si un día dejaran de aletear y zumbar...
si se hicieran ceniza... Si cesara el zumbar
de las alas que hiciste en mis labios brotar...
¡Qué tristeza de muerte! ¡Qué alas negras de queja
brotarían entonces! ¡Qué alas negras de queja
en lugar de las alas transparentes de abeja!

Las lenguas de diamante
Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
como sombras delgadas que se deslizan sobre
las arenas de bronce de la orilla del lago.
Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.
¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!
Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!
¡Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,
con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
movidas por la magia de diálogos supremos.

Lo que soy para ti
Cierva, que come en tus manos la olorosa hierba.
Can que sigue tus pasos doquiera que van.
Estrella para ti doblada de sol y centella.
Fuente que a tus pies ondula como una serpiente.
Flor que para ti solo da mieles y olor.
Todo eso yo soy para ti,
mi alma en todas sus formas te di.
Cierva y can, astro y flor,
agua viva que glisa a tus pies,
Mi alma es
para ti,
Amor.

Melancolía
La sutil hilandera teje su encaje oscuro
con ansiedad extraña, con paciencia amorosa.
¡Qué prodigio si fuera hecho de lino puro
y fuera, en vez de negra la araña, color rosa!
En un rincón del huerto aromoso y sombrío
la velluda hilandera teje su tela leve.
En ella sus diamantes suspenderá el rocío
y la amarán la luna, el alba, el sol, la nieve.
Amiga araña: hilo cual tú mi velo de oro
y en medio del silencio mis joyas elaboro.
Nos une, pues, la angustia de un idéntico afán.
Mas pagan tu desvelo la luna y el rocío.
¡Dios sabe, amiga araña, qué hallaré por el mío!
¡Dios sabe, amiga araña, qué premio me darán!

Millonarios
Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas, con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia oblicua, refrescante y menuda, del agua.
¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia, vamos a ser felices con el gozo sencillo de un casal de gorriones que en la vía se arrulla.
Más allá están los campos y el camino de acacias y la quinta suntuosa de aquel pobre señor millonario y obeso, que con todos sus oros,
no podría comprarnos ni un gramo del tesoro inefable y supremo que nos ha dado Dios: ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor.

Noche de lluvia
Llueve... Espera, no duermas, estáte atento a lo que dice el viento y a lo que dice el agua que golpea con sus dedos menudos en los vidrios.
¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante! ¡Con qué avidez se esponjará la hierba! ¡Cuántos diamantes colgarán ahora del ramaje profundo de los pinos!
Espera, no te duermas. Escuchemos el ritmo de la lluvia. Apoya entre mis senos tu frente taciturna. Yo sentiré el latir de tus dos sienes palpitantes y tibias, como si fueran dos martillos vivos que golpearan mi carne.
Espera, no te duermas. Esta noche somos los dos un mundo, aislado por el viento y por la lluvia entre la cuenca tibia de una alcoba.
Espera, no te duermas. Esta noche somos acaso la raíz suprema de donde debe germinar mañana el tronco bello de una raza nueva.

Panteísmo
Siento un acre placer en tenderme en la tierra, bajo el sol matutino tibia como una cama. Bajo mi cuerpo, ¡cuánta vida mi vientre encierra! ¡Quién sabe qué diamante esconde aquí su llama!
¡Quién sabe qué tesoro, dentro de una mirada, surgirá de este mismo lugar donde reposo, si será el oro vivo de una era sembrada, o la viva esmeralda de algún árbol frondoso!
¡Quién sabe qué estupenda y dorada simiente ha de brotar ahora bajo mi cuerpo ardiente! Futuro pebetero que esparcirá a los vientos, en las noches de estío, claras y rumorosas, el calor de mi carne hecho aroma de rosas, fragancia de azucenas, y olor de pensamientos.


1

Reseña biográfica Poeta uruguaya nacida en Melo en 1892. Desde
muy joven empezó a publicar los primeros poemas bajo el seudónimo de
Juanita de Ybar, los cuales fueron compilados en su primer libro,
«Lenguas de Diamante», obra que la lanzó a la más resonante fama. Su
estilo inicial fue apasionado y sensual dentro de la órbita modernista,
vinculándose luego al vanguardismo. Su verso, con el paso del tiempo,
ganó serenidad y melancolía, haciéndola alcanzar el Premio Nacional de Literatura en 1959. Falleció en 1979. ©
Amémonos
Bajo las alas rosa de este laurel florido, amémonos. El viejo y eterno lampadario de la luna ha encendido su fulgor milenario y este rincón de hierba tiene calor de nido.
Amémonos. Acaso haya un fauno escondido junto al tronco del dulce laurel hospitalario y llore al encontrarse sin amor, solitario, mirando nuestro idilio frente al prado dormido.
Amémonos. La noche clara, aromosa y mística tiene no sé qué suave dulzura cabalística. Somos grandes y solos sobre el haz de los campos
y se aman las luciérnagas entre nuestros cabellos, con estremecimientos breves como destellos de vagas esmeraldas y extraños crisolampos.

Amor
El amor es fragante como un ramo de rosas. Amando, se poseen todas las primaveras. Eros trae en su aljaba las flores olorosas de todas las umbrías y todas las praderas.
Cuando viene a mi lecho trae aroma de esteros, de salvajes corolas y tréboles jugosos. ¡Efluvios ardorosos de nidos de jilgueros, ocultos en los gajos de los ceibos frondosos!
¡Toda mi joven carne se impregna de esa esencia! Perfume de floridas y agrestes primaveras queda en mi piel morena de ardiente transparencia
perfumes de retamas, de lirios y glicinas. Amor llega a mi lecho cruzando largas eras y unge mi piel de frescas esencias campesinas.

Así es la rosa
De la matriz del día se alzó la rosa vertical y blanca mientras todo rugía: la tierra, el aire, el agua.
Tendí la mano para protegerla, criatura de paz y de armonía, completa, virgen, intocable, exacta en la extensión total del mediodía.
Y me llevó el brazo la metralla. Impávida seguía en su serenidad y su victoria, aunque en mi sangre la embebía.
Ni mi alarido hizo temblar sus pétalos ni apagó su fragancia mi agonía. Era la rosa, la perfecta y única. Nada la detenía.

Bajo la lluvia
¡Cómo resbala el agua por mi espalda! ¡Cómo moja mi falda, y pone en mis mejillas su frescura de nieve! Llueve, llueve, llueve, y voy, senda adelante, con el alma ligera y la cara radiante, sin sentir, sin soñar, llena de la voluptuosidad de no pensar.
Un pájaro se baña en una charca turbia. Mi presencia le extraña, se detiene... me mira... nos sentimos amigos... ¡Los dos amamos muchos cielos, campos y trigos! Después es el asombro de un labriego que pasa con su azada al hombro y la lluvia me cubre de todas las fragancias de los setos de octubre. Y es, sobre mi cuerpo por el agua empapado como un maravilloso y estupendo tocado de gotas cristalinas, de flores deshojadas que vuelcan a mi paso las plantas asombradas. Y siento, en la vacuidad del cerebro sin sueño, la voluptuosidad del placer infinito, dulce y desconocido, de un minuto de olvido. Llueve, llueve, llueve, y tengo en alma y carne, como un frescor de nieve.

Como la primavera
Como un ala negra tendí mis cabellos sobre tus rodillas. Cerrando los ojos su olor aspiraste diciéndome luego: -¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos? ¿Con ramas de sauces te atas las trenzas? ¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras porque acaso en ellas exprimiste un zumo retinto y espeso de moras silvestres?
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve! Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas. ¿Qué perfume usas? Y riendo le dije: -¡Ninguno, ninguno! Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme, de mejillas claras y de sangre nueva. ¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo las mismas fragancias de la primavera!

Cual la muerte de Lot
Un perfume de amor me acompañaba. Volvía hacia la aldea de la cita, bajo la paz suprema e infinita que el ocaso en el campo destilaba.
En mis labios ardientes aleteaba la caricia final, pura y bendita, y era como una alegre Sulamita que a su lar, entre trigos regresaba.
Y al llegar a un recodo del camino tras el cual queda oculto ya el molino, el puente y la represa bullidora,
volví atrás la cabeza un breve instante, y bajo el tilo en flor, ¡vi a mi amante que besaba en la sien a una pastora!

Como una sola flor desesperada
Lo quiero con la sangre, con el hueso, con el ojo que mira y el aliento, con la frente que inclina el pensamiento, con este corazón caliente y preso,
y con el sueño fatalmente obseso de este amor que me copa el sentimiento, desde la breve risa hasta el lamento, desde la herida bruja hasta su beso.
Mi vida es de tu vida tributaria, ya te parezca tumulto, o solitaria, como una sola flor desesperada.
Depende de él como del leño duro la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro, que solo en él respira levantada.

Despecho
¡Ah, que estoy cansada! Me he reído tanto, tanto, que a mis ojos ha asomado el llanto; tanto, que este rictus que contrae mi boca es un rastro extraño de mi risa loca.
Tanto, que esta intensa palidez que tengo (como en los retratos de viejo abolengo), es por la fatiga de la loca risa que en todos mis nervios su sopor desliza.
¡Ah, que estoy cansada! Déjame que duerma, pues como la angustia, la alegría enferma. ¡Qué rara ocurrencia decir que estoy triste! ¿Cuándo más alegre que ahora me viste?
¡Mentira! No tengo ni dudas, ni celos, ni inquietud, ni angustias, ni penas, ni anhelos. Si brilla en mis ojos la humedad del llanto, es por el esfuerzo de reírme tanto...

El fuerte lazo
Crecí para ti. Tálame. Mi acacia implora a tus manos su golpe de gracia.
Florí para ti. Córtame. Mi lirio al nacer dudaba ser flor o ser cirio.
Fluí para ti. Bébeme. El cristal envidia lo claro de mi manantial.
Alas di por ti. Cázame. Falena, rodeé tu llama de impaciencia llena.
Por ti sufriré. ¡Bendito sea el daño que tu amor me dé! ¡Bendita sea el hacha, bendita la red, y loadas sean tijeras y sed!
Sangre del costado manaré, mi amado. ¿Qué broche más bello, qué joya más grata, que por ti una llaga color escarlata?
En vez de abalorios para mis cabellos siete espinas largas hundiré entre ellos. Y en vez de zarcillos pondré en mis orejas, como dos rubíes, dos ascuas bermejas.
Me verás reír viéndome sufrir. Y tú llorarás. Y entonces... ¡más mío que nunca serás!

Estío
Cantar del agua del río. Cantar continuo y sonoro, arriba bosque sombrío y abajo arenas de oro.
Cantar... de alondra escondida entre el oscuro pinar.
Cantar... del viento en las ramas floridas del retamar.
Cantar... de abejas ante el repleto tesoro del colmenar.
Cantar... de la joven tahonera que al río viene a lavar.
Y cantar, cantar, cantar de mi alma embriagada y loca bajo la lumbre solar.

FUENTE:http://amediavoz.com/ibarbourou.htm#AM%C3%89MONOS
|