Me sumerjo irremediable hacia los vórtices profundos que extraen la esencia de la noche más densa que inmisericordes me absorben hasta el profundo y mental celeste de un intenso y delicado mirar felino.
Convulsiono atrapado en teóricas cadenas que devienen la forma del más gélido dolor; cuando de pronto el letargo se torna efervescente saltando en el tiempo a una añeja realidad. Y acuso el impulso que me lleva a presentirte y sabiendo el instinto que podría no ser, el otro yo geminiano me induce a ubicarte.
Se inician los pasos febriles en busca de lagos lejanos,ignotos y ajenos do yace el azul de tus ojos actuales que difunde en sucesivas ondas primigenias hasta el negro profundo de dos puntos suspensivos que atraviesan la certeza en mi porfiada ortografía
Y desde ellos me miras en tanto se cimbra el gong que transmite las líricas ondas que sucesivas componen la enigmática escala que en vaivén incansable,rebelde y sin fin; pentafónicamente bañan la asiática costa en el mágico tren de olas, de un mar ancestral.
Difuminados ahora los rezagos caroténicos el alba tersura de tu piel occidental, se remecen extraños los adobes milenarios en la ribera saliente de mi génesis... y en el también poniente de mi vida... donde mi psiquis espera...sentirte llegar.